martes, 2 de agosto de 2011

Apolo 11: una eminencia y un amigo inesperado

La mañana del día 14, fue de cielo cubierto con nubes que presagiaban lluvia. Ese día a las 11 asistí a la primera conferencia del célebre Dr. Wherner von Braun. Mas tarde me concedió una entrevista especial, durante la cual departimos sobre temas inherentes a la misión lunar.

Dr. Wherner von Braun

Día 15 de julio. Era el último día del Saturno 5 sobre la Tierra. Lo visitamos por la tarde, pues por la noche comenzaba la peligrosa tarea de colmar sus etapas de combustible. Por la noche miles de luces iluminaban al gran “pájaro blanco”, como vulgarmente lo llamaban los técnicos.

Febrilmente cientos de personas se agitaban junto al cohete, realizando constantes chequeos. Una tormenta a la media noche nos llenó de desaliento, pues podía posponerse la prueba. Felizmente en el Cabo las tormentas, aunque suelen ser violentas, son efímeras en la mayoría de los casos. Cabe señalar que mis acompañantes vivían de sorpresa en sorpresa por cuanto se mostraba a cada paso. En realidad yo era un “veterano”, debido a mi visita 4 años antes.

Un hecho importantísimo y favorable ocurrió cuando en la Oficina Protocolar nos fueron entregadas las credenciales. Al oírnos hablar en momentos en que pasaba a nuestro lado, un científico de la NASA me preguntó en castellano: “De dónde eres…” “De Argentina” le dije. Al momento se presentó diciéndome que era cubano, y que si necesitaba de él algo en que pudiera ser útil. Le dije que buscábamos hotel, pues el más cercano estaba a 100 Km. de distancia. Entonces, como si desde siempre fuéramos amigos, nos ofreció su casa. Carlos Díaz era su nombre. La buena suerte quiso que Carlos se convirtiera en el eslabón a través del cual llegué a conocer pormenores de la misión.

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